Técnicamente aún me queda un quiz que dar este Viernes, pero aparte de eso estoy absolutamente libre. Eso significa que apenas pueda me largaré al sur con mis DVDs recién quemados llenitos de cosas. Iré a Muerto Varas, disfrutaré de la playa, veré qué tan grandes están mis perritas, DORMIRÉ COMO NO LO HE HECHO EN TODO EL SEMESTRE, veré películas (mañana se estrena Harry Potter 4... Emma Watson, espérame que ya te iré a ver. =o), terminaré juegos, veré animé, series... y, lo más importante, espero escribir bastante. Ya he pasado, a mi parecer, la etapa de investigación y desarrollo (R&D) de la historia que quiero escribir, así que debería ser capaz de terminarla y ver si en realidad tengo lo que se necesita para escribir.
Y bueno, como práctica voy a continuar AL FIN la historia que comencé hace un par de entradas, pero hace ya bastante tiempo:
" - ¡Donovan! ¡Donovan!
Caminaba, pero no sabía exactamente a dónde se dirigía. Se había bajado del bus casi instintivamente y caminaba erráticamente por un pequeño patio del campus, a esa hora atestado de estudiantes, cuando otra vez una mujer gritó.
- ¡Donovan! ¡¿Qué acaso no me oyes?!
Esta vez sí reaccionó. Giró y se encontró de frente con Francisca, quien lo miraba con el ceño fruncido, como a punto de regañarlo. Su cabello largo y de un color muy claro, casi rubio, ondeaba de acuerdo con la agradable brisa de la mañana. Su escultural y alto cuerpo no permitía que ningún hombre dejara de notarla, pero su mayor característica eran los grandes y expresivos ojos color miel que ahora analizaban la vacía expresión en el rostro de Donovan.
- Estás enfermo? Porque te ves enfermo. ¿No te sientes bien? ¿Necesitas ir a la enfermería? ¿O es que acaso no has tomado desayuno? Tienes hambre, ¿cierto? ¿Es por eso que estás cansado? Recuerda que el desayuno es la comida más importante del día. Si no comes te puedes desmayar. ¿Tienes dinero para comprar algo? ¿Sí? ¿No? ¿Necesitas que te preste? ¡Vamos, responde!
Sin sentirse agobiado por la repentina retahíla de preguntas, como si en ese estado se hubiese visto agobiado por cualquier otra cosa, Donovan sólo la observó en silencio, hasta que de pronto se vieron solos en aquel patio. No estaba preocupado por ella porque había notado que
Donovan sufría de asma y, además, era alérgico a cualquier tipo de polen.
- ¡Respóndeme de una vez! – gritó Francisca con un dejo de frustración.
- ¿Sabes algo, Francisca? – ella calló de inmediato, cambiando su expresión por completo a una muy suave y serena.- Eres muy bonita, pero te preocupas y hablas demasiado.
Y otorgándole una sonrisa se dio la vuelta como para dirigirse a la sala de clases, pero se encontró con un obstáculo que no esperaba.
- ¡A… Alejandra!
- Ho… hola, Donovan – respondió ella sin mirar directamente a sus ojos.
Alejandra era una chica bonita, pero demasiado tímida. Era, en cierto modo, lo opuesto a Francisca, quien era muy extrovertida y habladora. Alejandra no era muy alta, era delgada y en realidad era muy menuda en todo aspecto. Su cabello no estaba muy largo y era de un color castaño, al igual que sus pequeños y dormilones ojos. En ese momento alejaba la mirada de Donovan, con la cabeza agachada, juntando sus manos sobre un cuaderno que sujetaba a la altura de su vientre. Donovan pensó que se veía adorable.
Tomando algo de valor levantó su mirada y observó los ojos de él al tiempo que lograba esbozar una sonrisa con algo de dificultad.
- ¿No te encanta
- Sí, es mi época favorita del año – y con ese comentario inició su camino hacia las salas sin mirar atrás. Las dos chicas lo siguieron conversando entre ellas.
Donovan no supo, sin embargo, si Alejandra había captado el tono irónico de lo que había dicho, aunque intuyó que Francisca no había tenido problemas con ello".

