jueves, septiembre 22, 2005

Algo de lo más Extraño.

Nunca me había preguntado qué era lo más extraño que he hecho en la Universidad. Hoy, mientras escapaba de un compañero que gritaba "sooooooo" con ojos rojos y lanzando espuma por la boca, me di cuenta: "esto es, sin duda, lo más raro que he visto en esta U".
Me desperté temprano, como a las 6:15. Hice mi rutina diaria: me duché, me vestí, tomé desayuno, etc. Salí a tomar la micro, tal y como todas las mañanas, dispuesto a aprender ARI (Recuperación de Información). Una rica clase a las 8 de la mañana.
Estaba que me dormía en la micro, pero mah... igual había que llegar a clases. Entré a la sala y poco a poco comenzaron a llegar los compañeros. Pasaba el rato y el profe Wenceslao (al que llamamos "Juan Trasher") no llegaba. Entonces, un compañero lo llamó al celular y el muy gil sale con:

"Estaba esperando que me llamaran... tengo reunión a las 8:45, así que no habrá clases. El Martes les entrego sus certámenes".

Meh, qué se le va a hacer. Salimos y fuimos al Patio Central a pasar la hora, y al llegar y ver el gran patio absolutamente vacío nos preguntamos: "¿qué podemos hacer ahora que no haríamos si hubiese gente?". "Jugar al sooo", dijo alguien. Se nos iluminó la cara.
No fue mala idea, después de todo. El ejercicio fue suficiente para toda la semana y nos reímos bastante agarrando a patadas a los demás.
Por eso, lo más raro que he vivido en la U... es jugar al sooo. Creo que eso de crear una Liga de Sooo no es mala idea, tampoco.

PS: Lo mejor del juego... cuando Juanín me persiguió hasta el lugar más lejano del patio y se le acabó el aire. Desayuno de campeones: cereal de PATADAS (de trigo cubiertas con chocolate).
PPS: Me saqué un 98 en Teoría del Comunismo. No sé por qué, pero qué bueno (ahora me siento comunista). O.o??
PPPS: Radiata Stories es uno de los juegos más bonitos para el monolito de Sony. =)

martes, septiembre 13, 2005

Final Fantasy VII: Advent Children

Bueno, he visto ya dos veces la nueva película "Final Fantasy VII: Advent Children". Debo decir, antes que cualquier otra cosa, que es impresionante lo que ha logrado Nomura dirigiendo este filme, probablemente uno de los más estilizados en cuanto a acción en los últimos tiempos.
¿Qué más decir? Hablar mucho al respecto llevaría inevitablemente a los spoilers, y asumo que la gran mayoría prefiere ver el resultado de mucho tiempo de trabajo (y de espera de nuestra parte) por sí mismo y formarse su propia opinión.
Square Enix ha apostado con todo con esta película, arriesgándose a poner a Nomura en la dirección y dándole grandes libertades (considerando que la extensión del filme se alargó tanto a medida que el proyecto avanzaba). Es cierto que no le dieron un gran presupuesto, pero lo han hecho rendir. Las escenas de acción son simplemente impresionante, y lo mejor de todo es que una lleva a la otra a lo largo de toda la historia, por lo que nunca se detienen las increíbles coreografías.
Bueno, la película se les filtró y ahora la tenemos en las manos. En todo caso igual pienso comprar el DVD gringo. Creo que será la primera película DVD que compre. Por cierto, cabe destacar que, aunque está pensada como una película para quienes jugaron Final Fantasy VII (que NO es poca gente), creo que cualquiera podría disfrutar del estilo y el arte que es esta película animada. Sólo las batallas merecen la pena verla.
Ya, basta de hablar de Advent Children (que yo no sólo nominaría, sino que también premiaría con el Oscar de Mejor Filme Animado). Me largo y tal vez algún día escriba otro poco de la historia que comencé. =p

domingo, septiembre 04, 2005

En un Comienzo...

"El chico parecía concentrado en su juego, o quizás estaba pensando en alguna otra cosa. Como sea que fuere no veía más allá del largo de sus pequeños brazos. De pelo corto y lacio y mirada perdida, el pequeño niño lucía preocupado. Sus grandes ojos azabache brillaban como si quisieran demostrar que todavía estaba ahí adentro.
- Benjamín, ya me voy. Tengo clases.
El chico giró su cabeza y observó a su hermano un momento antes de asentir. Donovan posó su mano sobre su cabeza y le sonrió cariñosamente mientras acariciaba su cabello. Era, después de todo, su hermano menor.
Como cualquier persona sensata, Donovan observó cuidadosamente la sala en la que estaba, asegurándose que dejaba a su hermano en un buen lugar: colores pastel brillaban en las paredes y en el techo gracias a la abundante luz que entraba por una gran ventana. No había más que una salida, por lo que no les sería difícil controlar a todos los chicos, y no parecía que hubiese objetos peligrosos.
Otros niños de nueve años estaban regados por la habitación concentrados únicamente en aquello que tuviesen en las manos. Donovan podía notar la diferencia entre ellos y Benjamín. Su hermano no parecía del todo autista, sino más bien como si simplemente hubiese decidido dejar de hablar.
El joven se dirigió entonces a la mujer junto a él, la encargada de los niños.
- Cuídelo bien, por favor.
- No te preocupes - respondió ella mientras sonreía. Parecía admirar el cariño y la paciencia del joven.- Estará bien.
- Volveré como a las cinco - dijo mientras salía por la puerta haciendo un gesto de despedida.
Salió presuroso del edificio y corrió hacia el paradero desde el cual cada mañana tomaba locomoción hasta la universidad. Como siempre, estaba atestado de gente.
"Odio esta ciudad", pensaba mientras una tras otra pasaban frente a él las grandes y amarillas máquinas llenas de personas. Ellos jamás comprenderían por lo que estaba pasando. Nunca sentirían esa tristeza al ver la mirada perdida de alguien a quien quieren.
Donovan no era ni muy alto ni muy bajo, ni muy gordo ni muy flaco. No tenía un cuerpo musculoso, pero tampoco era un enclenque. Es decir, era un universitario más, o por lo menos eso parecería a simple vista. Tenía cabello castaño claro y profundos ojos pardos, aunque poco a poco, tal y como con su hermano, su mirada comenzaba a perderse.
La máquina que esperaba se detuvo junto a él. Se subió, pagó, se sentó en el fondo, donde pudiera estar solo, y se sumergió nuevamente en sus pensamientos mientras prendía su Discman. La música era, al fin y al cabo, lo único que podía apartarlo momentáneamente del dolor".


Bien, no tenemos nombre para esto aún, pero es algo en lo que Nacho y yo hemos decidido trabajar. Es una historia que tengo desde hace algún tiempo, y es bastante enferma y retorcida. Sería interesante completarla y ver un resultado final para variar, ya que siempre dejo mis proyectos a medio camino. XD

PS: Tuve que hacerme tiempo del estudio para escribir esto, pero fue una buena distracción. Sólo espero que por esto no me vaya mal en ARI este Martes. o.o

- Musashi