domingo, septiembre 04, 2005

En un Comienzo...

"El chico parecía concentrado en su juego, o quizás estaba pensando en alguna otra cosa. Como sea que fuere no veía más allá del largo de sus pequeños brazos. De pelo corto y lacio y mirada perdida, el pequeño niño lucía preocupado. Sus grandes ojos azabache brillaban como si quisieran demostrar que todavía estaba ahí adentro.
- Benjamín, ya me voy. Tengo clases.
El chico giró su cabeza y observó a su hermano un momento antes de asentir. Donovan posó su mano sobre su cabeza y le sonrió cariñosamente mientras acariciaba su cabello. Era, después de todo, su hermano menor.
Como cualquier persona sensata, Donovan observó cuidadosamente la sala en la que estaba, asegurándose que dejaba a su hermano en un buen lugar: colores pastel brillaban en las paredes y en el techo gracias a la abundante luz que entraba por una gran ventana. No había más que una salida, por lo que no les sería difícil controlar a todos los chicos, y no parecía que hubiese objetos peligrosos.
Otros niños de nueve años estaban regados por la habitación concentrados únicamente en aquello que tuviesen en las manos. Donovan podía notar la diferencia entre ellos y Benjamín. Su hermano no parecía del todo autista, sino más bien como si simplemente hubiese decidido dejar de hablar.
El joven se dirigió entonces a la mujer junto a él, la encargada de los niños.
- Cuídelo bien, por favor.
- No te preocupes - respondió ella mientras sonreía. Parecía admirar el cariño y la paciencia del joven.- Estará bien.
- Volveré como a las cinco - dijo mientras salía por la puerta haciendo un gesto de despedida.
Salió presuroso del edificio y corrió hacia el paradero desde el cual cada mañana tomaba locomoción hasta la universidad. Como siempre, estaba atestado de gente.
"Odio esta ciudad", pensaba mientras una tras otra pasaban frente a él las grandes y amarillas máquinas llenas de personas. Ellos jamás comprenderían por lo que estaba pasando. Nunca sentirían esa tristeza al ver la mirada perdida de alguien a quien quieren.
Donovan no era ni muy alto ni muy bajo, ni muy gordo ni muy flaco. No tenía un cuerpo musculoso, pero tampoco era un enclenque. Es decir, era un universitario más, o por lo menos eso parecería a simple vista. Tenía cabello castaño claro y profundos ojos pardos, aunque poco a poco, tal y como con su hermano, su mirada comenzaba a perderse.
La máquina que esperaba se detuvo junto a él. Se subió, pagó, se sentó en el fondo, donde pudiera estar solo, y se sumergió nuevamente en sus pensamientos mientras prendía su Discman. La música era, al fin y al cabo, lo único que podía apartarlo momentáneamente del dolor".


Bien, no tenemos nombre para esto aún, pero es algo en lo que Nacho y yo hemos decidido trabajar. Es una historia que tengo desde hace algún tiempo, y es bastante enferma y retorcida. Sería interesante completarla y ver un resultado final para variar, ya que siempre dejo mis proyectos a medio camino. XD

PS: Tuve que hacerme tiempo del estudio para escribir esto, pero fue una buena distracción. Sólo espero que por esto no me vaya mal en ARI este Martes. o.o

- Musashi

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